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Kathy Corey, guardiana del método de Joseph Pilates: «Lo que haces en esas clases de reformer con música alta no es Pilates»

Pregunta ¿Cómo descubriste el Pilates?
Me crié bailando. Nunca lo hice de forma profesional, pero sí me formé en ballet clásico. Me casé muy joven, como era habitual en los años 70, y en algún momento sentí que mi cuerpo necesitaba algo más. Probé a dar clases de ejercicio, pero no era lo mío. En 1979, alguien me habló de una técnica llamada contrología, el método de Joseph Pilates. Hice un curso de cinco días con el maestro Ron Fletcher, discípulo directo, porque Joseph falleció en 1967, y lo tuve claro: eso era el futuro del fitness. Al mundo le llevó unos 40 años entenderlo. El Pilates es una conexión mente-cuerpo, algo muy parecido al baile: no puedes estar pensando en la cena o en tus hijos, tienes que estar presente. Para mí, era el camino.
Pregunta Muchos te consideran una guardiana del método original. ¿Te incomoda esa idea?
A principios de los 90 tuve la suerte de convertirme en directora de comunicación del Instituto para el Método Pilates, la primera organización de este tipo. El consejo asesor lo formaban todos los maestros que habían aprendido directamente de Joseph Pilates, y mi trabajo era entrevistarlos, conocer su historia, su trayectoria, lo que cada uno había aportado. Fueron generosísimos. Hay que pensar que ellos llevaban ya cuarenta o cincuenta años con el método, desde los cuarenta. Nadie les había prestado atención, nadie les había entrevistado. Así que me sentaba con ellos, grabadora en mano, y conversábamos durante horas. Luego hacíamos amistades, salíamos a cenar, y era entonces cuando afloraban las historias de Joseph Pilates. Y lo más importante que aprendí de ellos es esto: puedes conocer cada ejercicio del repertorio y no estar haciendo Pilates. Porque lo que importa son los conceptos, los principios, la conexión mente-cuerpo. No mente sobre cuerpo, ni cuerpo sobre mente, sino una coordinación completa entre ambos.
Pregunta ¿Cómo es posible que una disciplina creada hace tantos años no sólo continúe vigente, sino que incluso sea una moda?
Llevo 47 años enseñando y he visto muchas veces cómo el Pilates se pone de moda, cómo entra en la cultura popular. Pero la popularidad sola no sostiene un método. Lo que lo sostiene es honrar las raíces, honrar al hombre y al trabajo que nos dejó. Lo vemos en los deportistas, sobre todo en los Juegos Olímpicos. ¿Por qué esa actuación fue extraordinaria si es la misma rutina de siempre? Cuando le preguntas al atleta, responde: «Estaba en la zona, con foco total». Para mí, eso es exactamente lo que describía Pilates: una coordinación tan profunda que todo sucede casi sin esfuerzo.
Pregunta ¿Cuál es la diferencia entre el Pilates en el suelo y sobre una máquina?
El ejercicio más difícil no es en el reformer, está en el suelo. El reto es estar presente. Joseph Pilates diseñó todo el equipamiento restante para ayudar al cuerpo, para entrenarlo, y que así pudieras ejecutar correctamente el trabajo. Desafortunadamente, esa filosofía se ha perdido, y la gente simplemente hace muchos de los ejercicios de suelo sin prestar atención a la conexión.
Pregunta ¿Y a qué achacas esa desconexión mente-cuerpo?
Creo que siempre ha ocurrido, pero ahora más. Estoy dándote clase y tú no estás aquí, sino pensando en otras cosas. Necesitamos conectar los unos con los otros, y esto va mucho más allá del Pilates: vemos a adolescentes sentados en la misma habitación que, en lugar de hablar, se mandan mensajes por el teléfono. Es una locura.
Pregunta ¿Y qué piensas sobre las nuevas tendencias del Pilates hoy en día, por ejemplo, el Pilates con Barre u otras fusiones?
Pilates fue todo in ingeniero que diseñó muchos más aparatos de los que vemos hoy en cualquier estudio: cosas para fortalecer los dedos contra la artritis, para los dedos de los pies… Piezas extraordinarias de las que apenas quedan rastro. Pero cuando trabajaba con los maestros, descubrían que incorporar elementos como pequeñas pesas o los grandes balones de fitness, siempre desde los principios del método, funcionaba. Así que no estoy en contra de que el Pilates evolucione. Lo que sí aprendí de mi maestra Kathy Grant es que no se trata de variar ni de modificar, sino de adaptar. Adaptar significa ajustar el ejercicio al cuerpo o al propósito que buscas. No vale decir: «Levanto más la pierna porque así es mejor». Hay que encontrar el propósito y trabajar desde ahí. Porque lo que haces en esas clases de reformer con música alta no es Pilates. Es un reformer, de acuerdo, pero no son los conceptos del método. No están haciendo Pilates, están haciendo ejercicios en una máquina. Son cosas muy distintas.
Pregunta ¿Y crees que el Pilates es para todo el mundo?
Es para todo el mundo, pero no todo el mundo está para el Pilates. Si no quieres poner el 100% de ti mismo en este trabajo, no va a funcionar. Pero si te comprometes con él en cuerpo y mente, funcionará para todo el mundo en cualquier nivel de forma física: desde la rehabilitación hasta los deportistas de élite, desde los niños hasta las personas mayores. Debería estar en los colegios, de hecho, porque el Pilates mejora otras disciplinas.
Pregunta ¿Es cierto que los músculos se trabajan más internamente?
Cuantos más músculos uses para realizar un único movimiento, más eficiente se vuelve ese movimiento. Si solo trabajas un ejercicio y son los cuádriceps los que generan la fuerza, una vez que se fatigan, no tienes ese sistema interno de apoyo. Con Pilates usamos todos los músculos todo el tiempo. Es mucho más potente, y por eso los deportistas de todo el mundo utilizan ahora el Pilates.
Pregunta ¿Y también podemos mejorar nuestra postura corporal?
En 1967, Pilates escribió en Sports Illustrated que los hombres iban por la calle encorvados. Y eso era en los sesenta. Ahora estamos peor. El método trabaja la columna: su alineación, su movilidad, su estabilidad… más que cualquier otro programa de ejercicio. Ya en los años treinta inventó el corrector de columna, un aparato diseñado específicamente para abrir el pecho, liberar la columna y recuperar la postura. Era una parte esencial del método.
Pregunta ¿Cuál ha sido tu experiencia con tu propia postura al practicar?
Cuando empecé, tenía escoliosis, y los maestros fueron claros: el reformer no era para mí. Trabajar de forma lineal solo iba a agravar mi desalineación. Necesitaba encontrar patrones simétricos en mi cuerpo, y el corrector de columna me lo permitió. Tanto en flexión como trabajando los oblicuos, evidencia con mucha claridad las diferencias en la alineación. Y lo necesitamos más que nunca, porque el problema no es solo el móvil: pasamos horas en el ordenador, conducimos, en Estados Unidos nadie camina… La postura ha desaparecido.
Pregunta ¿Por qué crees que el Pilates es tan popular entre las mujeres?
Joseph Pilates no estaría nada contento con esto. Era boxeador y empezó entrenando boxeadores. Cuando se instaló en Nueva York, su estudio estaba justo enfrente del lugar donde Balanchine ensayaba con sus bailarines. Un día llegó una bailarina con una rodilla lesionada, y corrió la voz: «Si tienes una rodilla, una espalda, una cadera con problemas, ve a verlo». Así empezó todo. Todos nuestros maestros eran bailarines, y ninguno fue a ver a Pilates para aprender a enseñar: fueron porque tenían una lesión y querían seguir bailando. Él no solo les ayudaba a recuperarse, sino que después rendían mejor. Y así el método se hizo popular en el mundo de la danza, que entonces era predominantemente femenino. De ahí viene la asociación. Estamos intentando corregirlo, porque es una técnica extraordinaria también para los hombres. Lo que también estamos viendo ahora es que en muchos de los lugares donde enseño, especialmente en Asia, en China, en Turquía, el Pilates se está introduciendo a través del deporte, de la gimnasia y de los fisioterapeutas. Eso lo convierte en una categoría más amplia tanto para hombres como para mujeres.
Pregunta ¿Qué papel juega el método a nivel emocional?
Pilates escribió que cuando la mente y el cuerpo están coordinados, ¿cómo no vas a sentirte elevada? Y así, cuando terminas tu sesión de Pilates, si realmente has estado haciendo o experimentando el Pilates, hay esa sensación de plenitud: el cuerpo no está agotado, porque no hemos trabajado un grupo muscular por encima de otro, sino que hemos coordinado todo. Y realmente es una sensación de elevación cuando terminas el trabajo.
Pregunta ¿Y por qué crees que sólo pensamos en Pilates por el físico?
Quedamos muy pocos que nos formamos directamente con los maestros originales, y tenemos la responsabilidad de transmitir el método auténtico a la siguiente generación. No solo los ejercicios: el método. Enseño por toda Europa, en América del Sur, en Asia, y por suerte hay suficientes personas que se preocupan por la historia y el legado como para que esa transmisión sea posible.
Pregunta ¿Y qué opinas sobre el nivel del Pilates en España?
El nivel en España es muy bueno. Trabajo aquí con la Compañía Nacional de Danza. Aman el trabajo porque realmente les ayuda. De nuevo, contribuye a su bienestar. Y hay varios estudios en los que queremos mantener las raíces del método. En la medida en que mantengamos esa calidad y el Pilates siga creciendo en España, se mantendrá en ese alto nivel. Siento que habrá personas que necesiten y quieran volver a conectar. Hemos tenido esta generación con demasiado teléfono y sin conexión real. Y creo que va a cambiar, que vamos a necesitar no solo estar con nosotros mismos, sino también conexión entre nosotros.
Pregunta ¿Y cuál es tu visión del futuro del Pilates?
Tengo dos grandes proyectos ahora mismo. El primero es mantener vivo el legado de Joseph Pilates. Hay profesores enseñando en todo el mundo que ni siquiera saben que hubo un hombre que lo inventó. No es sólo un nombre, como puede ser CrossFit, es un apellido. Pilates nació en Mönchengladbach, Alemania, y llevo doce años organizando un congreso allí. He trabajado con tres alcaldes y dos partidos políticos distintos, y finalmente hemos encontrado un hogar para el método. El 8 de mayo celebramos una ceremonia en su ciudad natal: poniendo su nombre a la plaza frente a la casa donde nació, y 350 personas de 50 países se reunieron para el congreso. La ciudad acaba de comprar la casa natal, y como presidenta de la Sociedad Internacional del Patrimonio Pilates trabajaremos juntos para convertirla en un museo y un estudio. Él nos dio nuestra carrera, nuestra salud, nuestra vida. Es hora de devolvérselo. Creo que cuanta más gente entienda que está haciendo este trabajo que se remonta a 1883, cuando él nació en esa ciudad, más emocionante les resultará. No solo decir: «Me encanta la clase de reformer que hago», sino saber que tiene historia, y que podemos seguir escribiéndola.
Pregunta ¿Y el segundo proyecto?
Existen organizaciones en muchos países y creo que es muy importante conectarlas bajo un mismo paraguas para tener, de nuevo, esa conexión global del Pilates. Que no sea algo separado en España, Suiza, Alemania…, sino que nos apoyemos mutuamente. La razón por la que hoy existen diferentes escuelas es porque el señor Pilates enseñaba a los maestros de maneras distintas. Si llegabas con una lesión de rodilla, aprendías un programa diferente al de alguien con una lesión de hombro. Y así, los maestros recibieron la información a partir de sus propios cuerpos. Hoy tenemos la oportunidad de elegir cómo enseñamos y qué enseñamos, si conocemos el repertorio completo y cómo se enseñó originalmente.
Pregunta ¿Cómo es tu propia rutina?
La maestra Romana Kryzanowska decía: «Con el tiempo, tú te conviertes en Pilates y el Pilates se convierte en ti. La forma en que te levantas, en que te sientas, en que te mueves se convierte en un ejercicio». Estoy de acuerdo, pero también necesito practicar. Paso la mitad del año fuera, enseñando en Portugal, en Alemania, en Asia, y cada curso es diferente, así que el reto es doble: mantener el cuerpo activo y la mente despierta. En junio cumplo 79 años y sigo viajando por el mundo. Y me siento maravillosamente.

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